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¡Por un partido socialista de masas para la clase obrera!

¡Romper con los Demócratas y los Republicanos! En última instancia, sólo la clase obrera organizada tiene el poder, por su número y recursos, de desafiar de forma eficaz a los partidos patronales. Por un programa socialista y de independencia de clase que rompa con el capitalismo. A través de la movilización de las masas trabajadoras en los lugares de trabajo, los sindicatos, las calles, y las urnas electorales, podemos luchar y ganar contra los capitalistas.

 

Derecho de huelga y representación sindical para todos los trabajadores

Revocación de todas las leyes antisindicales, incluyendo la ley Taft-Hartley. Poner fin al arbitraje obligatorio, al acoso sindical y a la persecución de aquellos que luchan por la formación de nuevos sindicatos. Organización de los no organizados. ¡No a las concesiones! Elecciones periódicas de todos los cargos sindicales con derecho inmediato a su revocación por los afiliados. El salario de los funcionarios sindicales nunca será superior a la media salarial de un trabajador cualificado.

 

Fin al desempleo—trabajos de calidad para todos

Por un salario mínimo nacional de al menos $25 por hora. Treinta horas de trabajo remuneradas con el pago de cuarenta horas. Derecho a un puesto de trabajo seguro a tiempo completo con todas las prestaciones sociales, o posibilidad de formación educativa, para todos los trabajadores, trabajadores temporales y practicantes. No a los despidos. Por un programa masivo de obras públicas útiles que creen puestos de empleo sindicalizados de calidad para reconstruir nuestra infraestructura. Salarios atados a la inflación a través de Ajustes del Costo de Vida (COLA). Control sindical sobre contrataciones y despidos. Establecimiento de oficinas de contratación y de capacitación bajo control sindical en comunidades con altos niveles de desempleo. Jubilación voluntaria a los 55 años con plenas prestaciones. Incremento de los beneficios de la Seguridad Social y fin a la privatización.

 

Vivienda de calidad y asequible para todos

Poner fin al mercado capitalista de la vivienda, que conlleva gentrificación e indigencia. Suspensión inmediata de los desahucios, permitiendo que los residentes de propiedades embargadas permanezcan en sus hogares. Por la nacionalización de viviendas vacías o recuperadas por los bancos para asignarlas a aquellos que las necesiten, bajo control público democrático. Ninguna indemnización a los fondos de inversión hipotecaria, salvo en casos de necesidad comprobada. Alquiler de todas las viviendas, incluyendo las de Sección 8 y las viviendas públicas del gobierno, con un precio fijo no mayor que el 10% del salario, como parte de un plan nacional voluntario de viviendas.

 

Sistema sanitario universal y de calidad

Por un sistema público de asistencia médica a escala nacional. Nacionalización de las empresas de seguro médico, de las industrias farmacéuticas y de tecnología médica, y de los grandes hospitales y sus clínicas, para unificarlos en manos del estado en un único proveedor de servicios médicos, gestionado y administrado democráticamente. Acceso para todos de las tecnologías médicas, los tratamientos y los descubrimientos científicos más avanzados. Investigación científica sin ánimo de lucro. Inversión masiva en la investigación contra el SIDA, cáncer y otras enfermedades.

 

Educación pública de calidad para todos

Abolición de las tarifas universitarias y anulación de las deudas estudiantiles. Provisión de becas y prácticas remuneradas que garanticen la calidad de vida de todos los estudiantes. Nacionalización de las universidades e institutos privados, unificándolos en un sistema público de educación superior. Financiación completa y expansión de escuelas, institutos, y universidades públicas. Poner fin a la intrusión de las corporaciones en la educación pública. No a la educación con ánimo de lucro, al sistema de cheques escolares, a las escuelas charter, y a la privatización. No a los programas “Race to the Top” y “No Child Left Behind”. Aprendizaje para todos, para toda la vida, y a todas las edades.

 

Plan de producción nacionalizado para la agricultura

Nacionalización de las enormes empresas agroquímicas y de distribución de alimentos, que ponen en peligro la salud pública en favor de su búsqueda de ganancias. Planificación democrática de la producción de alimentos para proteger el empleo y la seguridad de los pequeños agricultores y trabajadores agrícolas. Plena financiación de programas de asistencia nutricional. Plenos derechos sindicales para todos los trabajadores agrícolas.

 

Medidas para proteger el medio ambiente

Por la apropiación y control público de los recursos naturales—la tierra, las grandes industrias, la minería y empresas madereras, el transporte, el petróleo, el gas y otras fuentes de energía—para garantizar un medio ambiente seguro y saludable para todos. Planificación ambiental basada en ciclos generacionales en lugar que en años fiscales. Transporte público gratuito, eficiente y ampliado para todos. 

 

Luchar contra todo tipo de discriminación—igualdad de derechos para todos

Igual salario pro trabajo de igual valor. Remuneración salarial completa durante la licencia maternal a partir del primer trimestre; remuneración salarial completa de hasta dos años desde el nacimiento o adopción. Programas extraescolares gratuitos, seguros y de calidad, y servicios de cuidado infantil en los lugares de trabajo o en su cercanía. Servicios públicos y asequibles de lavandería, y restaurantes subvencionados que sirvan comida saludable y de calidad, para liberar a las mujeres trabajadoras de la servidumbre doméstica. Libre derecho de reproducción, incluyendo el aborto. No a la discriminación por motivos de orientación sexual, identidad y expresión de género. Defensa de nuestras libertades civiles contra los ataques en nombre de la "guerra contra el terrorismo.” Por la libertad de expresión auténtica. Nacionalización de los medios de comunicación y democratización del acceso a los medios y a los espacios de reunión públicos, basándose en representación proporcional.

 

Por la unidad de la clase obrera

¡Un ataque contra uno es un ataque contra todos! Movilización del movimiento obrero para combatir el racismo, la discriminación, la brutalidad policial, y el encarcelamiento masivo. Poner fin a la falsa guerra contra las drogas en los EE.UU. y a escala internacional. Abolición de la pena de muerte y libertad para todos los presos políticos. Por la legalización inmediata e incondicional de todos los inmigrantes indocumentados. Plenos derechos y amnistía para los trabajadores inmigrantes y sus familias. Poner fin a todas las medidas racistas de control de inmigración y asilo. Por el derecho de residencia y de doble nacionalidad. Por el derecho al uso de la propia lengua materna. Acceso a la seguridad social con iguales prestaciones para todos. No a los programas de trabajadores invitados (“guest worker”). Por la reunificación de familias y el fin inmediato a las redadas y deportaciones. No a los muros fronterizos, a la militarización y a la represión. Reparaciones por años de explotación, racismo y opresión solamente se pueden llevar a cabo mediante la abolición del capitalismo y la construcción del socialismo.

 

Nacionalización de las palancas clave de la economía: las principales industrias, bancos y corporaciones.

No a la austeridad—¡Que los ricos paguen la crisis! Poner fin al caos irracional del libre mercado capitalista. Nacionalización de las 500 mayores empresas “Fortune 500”. Ninguna indemnización a los millonarios, excepto en casos de necesidad comprobada. Control y gestión democráticos por los trabajadores de todas las empresas nacionalizadas, integrándolas en un plan socialista de producción para satisfacer las necesidades de la sociedad. Fusión de los bancos nacionalizados en un único banco público y públicamente administrado para proteger los ahorros de los trabajadores y garantizar préstamos asequibles para todos.

 

Internacionalismo socialista y revolución mundial

Poner fin a “NAFTA”, “TPP”, y todos los acuerdos de comercio imperialistas de los banqueros. Abolición de las Naciones Unidas, NATO, Organización Mundial del Comercio (WTO), del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y condonación de las deudas impuestas por Wall Street y el imperialismo. Por la cooperación económica internacional basada en los intereses de los trabajadores del mundo, y no los de un puñado de empresas multinacionales. No a la guerra contra los trabajadores y los pobres en el país y el extranjero. Poner fin al presupuesto militar para, en su lugar, invertir en necesidades sociales. No al militarismo y a la intervención en el Medio Oriente y en el mundo entero. Unámonos con los trabajadores canadienses y latinoamericanos en una Federación Socialista de las Américas, como parte de una federación socialista mundial.